Larry Crowne

Una historia inverosímil y un gancho publicitario gracias al caché de los protas. Nota: 5,1.


 

La película en sí, no está mal ni es mala, lo que pasa que vas al cine con la idea de ver un argumento y te quedas simplemente con el buen sabor de boca de las interpretaciones de ambos (J. Roberts y T. Hanks).

 

Las escenas y los sucesos en ellas no tienen ni pies ni cabeza, no llevan un hilo ni ritmo para nada realista ni creíble, y además el guión no aporta ninguna innovación, todo son tópicos o reseñas interpretativas de otras películas, a modo de referencias como pueden ser "La Terminal" o "Forrest Gump".

 

Una profesora con un matrimonio que no funciona, alcohólica y fácilmente enamoradiza.

 

Un buen samaritano que de repente se pone a estudiar economía y al tercer día ya la domina y en sus demás huecos acude a una formación para hablar en público, y que gracias a cambiar su coche por una vieja scooter conoce a toda una banda de moteros-light, duros por fuera pero en el fondo una secta de amigos blandos, con una líder que besa a todo el que se le pone delante.

 

Un ex-marine culinario que ha recorrido mucho mundo pero apenas lo ha vivido ni experimentado, un dedicado y atento empleado que de la noche a la mañana cambia su vida y la rutina de ésta, tras recibir la patada de sus jefes.

 

Lo mejor, una escena en la que los protagonistas comparten porche y recibidor de la casa de ella.

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