Lluvia de albóndigas

 


 

Granizo gastronómico como caído del cielo. Nota: 7,1.

 

 

No pudo ser en versión 3D porque ya no la emiten en ese formato (dichosos Cuento de Navidad y Avatar...), pero igualmente disfruté de 90 minutos cómicos cuando me senté frente a la proyección de esta película de animación.

 

Normalmente no me rio con las películas, ni con las de comedia pura y dura, pero oye no sé si sería porque tenía buen día, buena compañía o qué, pero con ésta, llegue a reirme como no es habitual en mí (y ya sabéis que no soy un serio del cine, que tengo corazoncito y sentimientos eh?).

 

La pena es que tendría que ser un poco más larga, pero todos sabemos que normalmente las de animación o las semi-infantiles son breves, rondando los 90 minutos estándar.

 

Resulta que Flint, un creativo y motivado joven es capaz de inventar artilugios desde bien pequeñito, aunque sus logros no parecen encajar del todo en la sociedad y sus necesidades. Llegado cierto día, su invento de convertir H2O en sólidos orgánicos (comida) revoluciona toda la población (una isla fantasiosa productora de sardinas en medio del Atlántico) y supone una salida para la crisis que se da lugar en dicho territorio. Pero las malas intenciones de algunas personas egoístas sucumben en un caos que acaba quitando el apetito a los habitantes, y haciendo peligrar la integridad de sus casas y vidas.

 

Hay muchos detalles, algunas escenas retan a los ojos a captar todo lo visible, las hay que verdaderamente están elaboradas y logradas, cuidando hasta lo más minucioso, a pesar de no tratarse de una super-producción de holywood. Quizá el título no sea el más adecuado, pero igualmente tiene su gancho.

 

Amor, amistad, comprensión familiar, valor, acción... de todo un poco en este menú del celuloide, que nos brinda un entretenimiento basado en los chistes directos y las gracietas simples.

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