El gorrión y la palomita

La fábula que pasó a formar parte de tu Pandora.


 

 

Érase una vez, allá por el 2010, había un gorrión al que le gustaba mucho el pan. Por aquel entonces también existía una preciosa palomita que revoloteaba junto al mencionado manjar.

 

Juntos, compartían intereses y necesidades, y con tanto encuentro accidental acabó resultando en un roce algo más que cariñoso. Tras unas largas temporadas de tira y afloja en plan soka-tira y migrando entre distintos nidos (al fin y al cabo, es un “pájaro”), el gorrión tomó la mejor decisión de su vida, lo que implicó un cortejo gélido hasta casi la copa del mayor árbol francés, donde dicho ritual concluyó en el pacto de que habría un único “pan al que ir” y un nido en común que construir.

 

Al final de la historia fueron felices. No comieron perdices porque se considera canibalismo.

 

Sólo puedo decir... GRACIAS.

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