Runta Cana V



 

Runta Cana V [Rubo en Rep Dominicana 23.6.08]

 

Excursión a las 7:00. El día prometía. Un tal Melkis hacía de guía y speaker, el cual nos recoge en el parking con cierto retraso. Era un cachondo imparable. El mejor guía de toda la semana, sin duda.

 

Pasamos por "La otra banda" y por extensos campos de azúcar.

 

Por el río Chavón a su altura, antes de subir a los "Altos de Chavón".

 

La peculiaridad de este río es que se rodaron en algunos tramos del mismo, escenas de películas, tales como "Apocalypse Now" o "Rambo II".

 

El famoso Anfiteatro, en el que se hacen directos, fundado en los 80 por Sinatra y Santana.

 

Fuente de la Juventud (Bebes de ella y mueres joven).

 

Haciendo la grulla/el imbécil en el mirador.

 

Uno de los miradores del río.

 

Melkis nos acerca al puerto para subir a la lancha.

 

Aquí ya empezamos a hacer migas y conversaciones con parejas que habíamos visto anteriormente, incluso en Madrid, como son unos de Castilla y León, Álava y Canarias.

Paramos en mitad del trayecto hacia Saona, para bañarnos en unas aguas que por mucho que te desplaces te quedan a la cintura, y ahí abundan las estrellas de mar. Un ser bastante curioso, parecía que agarrabas algo muerto, una figura disecada o similar, pero no, estaba viva.

 

Por supuesto, la Vitamina R (como llamaban allí al Ron) empezó a rular para ir cogiendo tono.

 

Os presento a mi amigo de 5 patas y no sé cuantas ventositas.

 

Llegamos a Saona, y tras las indicaciones, lo primero que hice fue darme un refrescante baño en esas aguas critalinas.

 

De mientras, los de animación, seguían bailando con los animados, en la caseta.

 

Por supuesto, Isla Saona no está carente de un Corte Inglés.

 

Menudas risas con el barman y sus "chin". Y que copitas me preparaba el tio.

 

Llegaba a donde el papagayo pero no a los cocos.

 

Ese Dj pinchándonos temitas salseros para animar la fiesta.

 

Bueno, tras la fiesta en la playa, el buffet ingerido, y el ron más que digerido... partimos de la Isla al de unas horas de estar en ella para subirnos a un catamarán, en el cual la fiesta tocaría techo y la vitamina R hizo su efecto al nivel perfecto.

 

Con el del timón, y con uno de los barman/animación. Me recordaba a Rodman en sus momentos de loca.

 

El cámara al que le hice la competencia.

 

Ni las fotos ni los videos hacen justicia ni enseñan realmente lo que aconteció en ese navío. Una experiencia irrepetible en la que disfruté como en ninguna otra situación de las vacaciones. El catamarán "lo partió de gordo".

 

Poses en la proa.

 

 

El barco, contaba con dos suelos de red en los que se permitía a 4 personas a la vez estar en él. El trayecto fue algo movido, o al menos eso recuerda mi mente, aunque quizá fuese tranquilo y fuera yo quien se meneaba, jeje, ya me entendeis.

Quedando poco para llegar a puerto, se puso a llover. No sabeis lo guapa que es la sensación, todo el mundo refugiado en la parte principal del barco donde cubría un techo, y yo en cambio en la parte de proa asomado lo más adelante que podía, agarrado a los cables y notando como la lluvía me caía más defrente que desde arriba, mientras veías la marea pasar con el surcar del catamarán bajo tí y el viento que susurraba con fuerza en los oídos. Cielo nublado pero a la vez iluminado, un entorno totalmente relajante y poco habitual, para un chico de asfalto. Me alegro de haberme quedado aquel rato bajo la lluvia mientras navegábamos.

 

Detallito de los de la excursión, con nuestras fotos pegadas a las botellas de ron azulado.

 

En el bus de vuelta, hicimos parada en "La otra banda", para ir a aseos, estirar pierna y visitar una tienda con bastantes artículos curiosos, en los que los turistas puedan sentirse atraídos y picar. Nosotros, el mini grupo que montamos, nos pusimos a regatear por un par de cuadros para entretenernos y pasar más amenos el tiempo de parada. Era gracioso como se perdía el vendedor, se sentía acosado por estar entre tantos rodeado, solía decirle en bajito a uno de ellos un precio, como para que no nos enteráramos de la cifra, pero nuestro amigo la decía en alto y ya empezábamos el resto a hacer el paripé y dramatizar, yendo cada vez a un regateo mayor y apurarle más aun la venta. Que gracioso el chaval como de nervioso se ponía, incluso aparecieron refuerzos y otros vendedores de la tienda le socorrieron cubriendo frentes para igualar la batalla comercial. Juas.

La reventada de esta noche, era tal, que ni salimos ni nada, segun llegamos al hotel, pack de ducha+cena+cama.

 

Fotos de Punta Cana del Lunes 23

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